
Tu nombre lo llevo tatuado, más que en el corazón, en el alma. Es para mí, el verso perfecto e indestructible. Aquel verso con el que es imposible discrepar, sino más bien, atesorar. La vida entera la encuentro en tu nombre; eres la perfección hecha persona. Y mi vida, es una odisea.
Perdón, pero el tiempo me ha cambiado. Pero jamás cambiará tu belleza.
Me encuentro atesorando en lo más profundo de mi ser cada uno de tus movimientos. Claro, te veo en una película pues eres para mí el sueño más perfecto e inalcanzable. ¡Cómo me cambiaste la vida, Keynes! ¿Cómo te atreviste a hacerlo? Más bien, ¿por qué? ¿Por qué le cambiaste y definiste la vida a una niña de diez cortos años? Ahora ella tiene dieciséis y para ella eres tú la peor droga del mundo y la medicina más envidiada - no sabes todo lo que puedes curar. Repito: Y mi vida, es una odisea.
No sabes cuánto me duele saber que estoy creciendo. Le tengo un pánico enorme a perder este sentimiento. No digo que no haya afrontado ya la realidad. La más cruda de las realidades, para mí, es saber que jamás nuestros caminos se cruzarán. Lloro, lloro y lloro. ¿Qué gano llorando? Nada, pero ya me acostumbré al sabor melancólico que recorre tu recuerdo hasta lo más profundo de mis entrañas. Te llevo en mis entrañas, allí es donde tú vives.
No hay imposibles. Creo en esa frase hasta más no poder. Creo en esa frase con el corazón, con el cuerpo, el alma y la mente. Siempre creí en los finales felices. Siempre creí en el típico, pero dulce, "y vivieron felices para siempre". ¿Pero desde cuándo me aferré tanto a la perseverancia? ¿Desde cuando bailo entre una mezcla de esperanza y desesperanza? Desde que recibí, por primera vez, una señal tuya. Recibiste mi carta. Y para la mejor de mis suertes, la respondiste. "Would you marry me? I don't know why, but I just can't live without you. Yeah, I'm a stalker... but not at all. By the way, would you like to send me your photo? But signed?" Fue el 19 de Julio del 2010 el día más feliz de mi vida. Recibí una carta de Inglaterra, y sin entrar en detalles porque me tomaría horas en escribir y terminar esta entrada, me hiciste demasiado feliz. Una foto y tu autógrafo encima de ella. Lloré y cada lágrima derramada valió la pena. Pero ahora, ¿que yo entre en tu vida? Perdón, pero pido mucho.
- ¿Cómo puedes amar tanto a alguien si ni siquiera lo conoces?
- Sólo sé que le donaría mi pulmón, mi riñón si fuese necesario. Es decir, si tuviese la chance de salvarle la vida, lo haría. No me creo una súper heroína. Es que en serio no sabes todo lo que el hace, de alguna forma u otra, por mí.
No necesito darle explicaciones sobre mis sentimientos por ti a nadie. Pero ella es una de mis mejores amigas, así que traté de no complicarle mucho la vida y darle un ejemplo.
¿Por qué estoy tan lejos de ti? ¿Por qué duele? ¿Por qué me hace feliz? Te amo. Te amo y el resentimiento que tenía - hacia el mundo y hacia las constelaciones por el simple hecho de no ponerme en tu camino - volvió. Volvió para lastimarme más que antes. Volvió para hacerme feliz. Volvió para hacerme quien soy. Porque te juro, que si tú no hubieras actuado en Narnia, que si no te hubiese visto por primera vez a los diez años, mi vida sería otra. Para bien o para mal, no lo sé.
Perdón, pero el tiempo me ha cambiado. Pero jamás cambiará tu belleza.
Quizás no te amo tan locamente como el año pasado. Quizás la obsesión que siento por ti está dejándome respirar. Quizás quiere que crezca y mire hacia el futuro... pero hacia un futuro sin ti. Cada día que pasa, para mí, es un día más lejos de ti y más cerca de mí. Cada día que pasa, me abre los ojos. Cada día que pasa, eres el sueño que despierta en mí cada mañana.
"Comenzó como un sentimiento que después se convirtió en esperanza (...) No es necesario decir adiós" - The Call. No hay canción que mejor me describa en este momento que esa.
Te amo y gracias por influir en mi vida. Pero es necesario, algún día de los 365 días del año, abrir los ojos.
Eternamente agradecida a ti,
Marcia.